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lunes, 21 de mayo de 2007

Introducción

En nuestra sociedad cuesta mucho trabajo hablar de espiritualidad y aborto de manera conjunta. El hecho de tomar la decisión de interrumpir un embarazo nos hace cuestionar nuestros valores y prejuicios sobre el significado que tiene para nosotras la vida misma.

Este hecho nos lleva a analizar nuestras posturas políticas, personales y espirituales frente a la posibilidad de interrumpir el embarazo.

Nos preguntamos:

¿Qué tengo adentro?
¿Ya tiene espíritu?
¿Ya tiene alma?
¿Eso qué significa para mí?

Desde 1973 han ocurrido más de 36 millones de abortos en los Estados Unidos.
Aunque algunas de esas mujeres describen que han sufrido traumas menores después de un aborto, para muchas, la experiencia es devastadora y deja severos traumas emocionales, psicológicas y espirituales que duran por mucho tiempo.

La evidencia del trauma postaborto lo confirman los sicólogos, consejeros y aquellos que participan en el ministerio postaborto.

Sabemos, por ejemplo, que las mujeres que sufren a consecuencia de un aborto pueden sufrir a consecuencia de algunos o de muchos de estos síntomas:

** Baja Autoestima
** Angustia (de ligera a profunda)
** Depresión (algunas veces hasta el punto de desear el suicidio)
** Alejamiento de la familia y las amistades
** Sentimientos de un "letargo" que impide el disfrute de actividades que antes eran placenteras
** Aislamiento de otras personas para evitar conversaciones sobre su experiencia con el aborto
** Culpabilidad y vergüenza
** Dificultad en concentrarse
** Ira consigo misma, con el padre del bebé o con otros que fueron parte de la decisión de abortar
** Problemas de insomnio
** Pesadillas relacionadas al aborto, recuerdos de escenas pasadas y hasta escuchar el llanto de un bebé.
** Problemas con alcohol o narcóticos para mitigar la pena
** Deseo de un bebé "sustituto"
** Reacciones de angustia o depresión en el aniversario del aborto o de la fecha en que el bebé hubiera nacido.
** Problemas de relación con sus otros hijos (demasiado protectora pero emocionalmente distante)
** Temor de que Dios la castigará, o la está castigando

Algunas, especialmente muchachas jóvenes, sienten los síntomas muy pronto después del aborto. Los consejeros nos dicen, sin embargo, que más comúnmente, los síntomas ocurren en el transcurso de ocho a doce años después del aborto antes de que la mujer busque ayuda.

Las secuelas del aborto son ignoradas por el público en general.

Los grupos organizados para proteger el acceso al aborto pretenden que no es diferente de cualquier otro procedimiento quirúrgico y que los grupos pro-vida se han inventado la existencia del sufrimiento postaborto. Por lo tanto, muchas mujeres piensan que sus reacciones de angustia son anormales y creen que no hay nadie que pueda ayudarlas.

Muchas mujeres que han caminado una senda de angustia y desconsuelo después de un aborto, generalmente solas, eventualmente empiezan a entender que tienen una herida espiritual. Desafortunadamente, también están inclinadas a creer que han cometido un "pecado imperdonable" y temen la ira de Dios.

Las mujeres que han tenido un aborto con frecuencia tienen muchas preguntas, cuyas respuestas son indispensable para empezar el camino hacia la sanación.

¿Me perdonará Dios?
¿Me perdonará mi bebé?
¿Me podré perdonar a mí misma?
¿Me aceptará la Iglesia cuando confiese mi pecado?
¿Desaparecerá alguna vez este dolor?
¿Tendré algún día la sanación?

Por supuesto, la respuesta a todas estas preguntas es: SÍ!

Después del Aborto por la Hermana Paula Vandegaer, LCSW

Cristina tiene 23 años.
Terminó la universidad el año pasado y encontró el trabajo de sus sueños en las artes gráficas con un puesto creativo y lleno de desafíos.
Como Cristina es bonita y tiene muchos amigos, no le faltan en el trabajo las invitaciones a fiestas. Debía estar feliz y entusiasmada.
Después de todo, su vida va tomando el rumbo que ella planeó con cuidado.
Pero muy al contrario, se siente muerta y decaída por dentro.
Mantiene su trabajo al día, pero no le trae la alegría que pensó le traería.
Se siente distante de las esperadas satisfacciones.
No se considera tan creativa como era antes, y no comprende la tristeza tenue y lejana que siente a pesar de sus éxitos.

Cristina tuvo un aborto en la universidad.
Ella creía tener una relación seria y comprometida con su novio, pero al decirle que estaba embarazada, él no demostró la más mínima alegría por ello.
Él le dijo que la decisión era de ella, pero que si quería hacerse un aborto, él lo pagaría. Reconociendo en él una falta de compromiso hacia su bebé y hacia ella, Cristina decidió abortar. Dos de sus compañeras de cuarto habían tenido abortos, y parecían sentirse bien después.
¿Por qué es que ella, por el contrario, se sentía tan deprimida?

La historia de Cristina se repite a diario en las universidades y escuelas secundarias a lo largo del mundo. Muchas jovencitas entre los 14 y 25 años de edad recurren al aborto ya que se encuentran confrontadas y sufriendo ansiedad por las circunstancias de su embarazo, y las personas en quien normalmente confiaban como fuente de apoyo en situaciones difíciles, no pudieron, o no quisieron, o no estaban presentes para ayudar con esta crisis del embarazo. Novios, y hasta esposos, dijeron que "no estaban listos para la paternidad".
El miedo a decirle a los padres....
Una mujer a quien le falta el apoyo positivo y el ánimo alentador del padre para ayudar a criar el niño, es más probable que llegue a escoger el aborto.

La sociedad le insinúa a jóvenes como Cristina que el aborto podrá resolver su problema.
No dice nada de los problemas creados por el mismo aborto.
Los partidarios del aborto pretenden que es un procedimiento sencillo sin impacto permanente. Y las mujeres que ya saben lo contrario no explican, ciertamente no en público, cómo el aborto les empeoró la vida. Se sienten avergonzadas por el aborto, y avergonzadas por no poder simplemente "lidiar con esto" como creen que otras mujeres han hecho.
Y así continúa el engaño.

Sin embargo, si la sociedad niega que la madre sienta una pérdida, no así su cuerpo.
Dios prepara a una mujer física y psicológicamente para la maternidad.
Cuando una mujer está encinta, se siente distinta.
A los pocos días de la concepción, aun antes de que el pequeño embrión se haya anidado en la pared del útero, la hormona llamada "factor inicial de embarazo" ya se encuentra en la sangre, avisando a las células del cuerpo del embarazo. Puede ser que a su cuerpo ahora se le antoje distintas comidas, o necesite más descanso.
Nuevas células empiezan a crecer en sus senos, células que habrán de madurar y producir leche preparada especialmente para las necesidades del recién nacido. Ella comienza a pensar "bebé". Empieza a fijarse en los bebés en la calle, en la tienda, en la televisión.
Puede ser que sueñe con su bebé por la noche, y se imagine fantasías sobre su bebé durante el día. ¿Qué nombre le ponemos? ¿A quién se va a parecer él o ella?

Pero si quiere tener un aborto, tiene que tratar de parar este proceso.
Debe rechazar los sentimientos maternales que brotan en su conciencia. Debe creer que lo que está dentro de ella no es plenamente una criatura.
Debe frenar el proceso de pensar sobre el bebé como "su bebé".

Pero aunque su mente diga una cosa, su vida emocional y las células de su cuerpo dicen otra cosa. Si ella lleva a cabo el aborto, las propias células de su cuerpo recuerdan el embarazo y reconocen que el proceso de cambio que estaba ocurriendo ha sido terminado de un modo antinatural.
Su cuerpo y sus sentimientos le dejan saber que ella es una madre que ha perdido un hijo.

No sorprende, por lo tanto, que después del aborto surja un dolor desde lo más profundo de su ser. Tiene una pérdida que llorar, sin embargo no puede permitirse ese lamento.
Afligirse sería reconocer que una criatura ha muerto en el aborto, y que ella es en parte culpable por la muerte de su hijo o hija.
Esta es una carga demasiado pesada de llevar, y por tanto recurre a la negativa para hacerle frente: niega la humanidad del bebé "no era en realidad un bebé así que no tengo nada de qué lamentarme o sentirme culpable" y niega su sufrimiento emocional.
"Debo sentirme bien sobre esto", razona ella.
"Todo el mundo lo hace. No debo sentirme así o pensar más en el aborto".

El aborto es una experiencia sumamente antinatural para el cuerpo femenino y para sus instintos maternales.
Las reacciones negativas han de esperarse, y no dependen de las creencias religiosas de la persona ni de su salud mental en general.
Es verdad que mujeres y hombres con problemas mentales previos o con fuertes creencias religiosas son más susceptibles a los problemas que el postaborto conlleva, pero todas las mujeres que recurren al aborto sufren repercusiones.

En un estudio dirigido por Anne Speckhard, Ph.D., el 85% de las mujeres reportaron sorpresa ante la intensidad de sus reacciones emocionales por el aborto.
Estas reacciones incluían cierta incomodidad hacia otros niños, sentimientos de culpa, ira, baja auto-estima, depresión, tristeza, uso excesivo de alcohol, llanto, incapacidad de comunicarse, y deseos de suicidarse. Sin embargo, el 72% de los sujetos del estudio reportó no identificarse con ninguna creencia religiosa cuando ocurrió el aborto.

Las reacciones postaborto son específicas y fáciles de identificar.
Se originan principalmente por el problema de la negativa y por suprimir los sentimientos. Cuando suprimimos una emoción, esto afecta a todas las demás.
Esta es la base del trauma postaborto: la negación de la criatura y la negación de los sentimientos.
Esto causa síntomas de experiencia repetida, evasión y tristeza reprimida.

Experiencia repetida:
El trauma del aborto puede experimentarse repetidamente de varias maneras.
Algunas mujeres tienen recuerdos y visiones del aborto, y tienen sueños del bebé aún no nacido. Algunas sufren intensa angustia psíquica cuando personas o cosas le hacen recordar el aborto, como puede ser ver una mujer encinta o pasar cerca de una clínica de abortos.
Puede ocurrir una intensa aflicción y depresión en el aniversario de la fecha del aborto o la fecha marcada para dar a luz a la criatura.
Se pueden dar muchos ejemplos de esta experiencia repetida.
Varias mujeres con las que he trabajado tienen dificultad con el examen cervical o al entrar en un hospital. Estas situaciones les causan tal ansiedad que les es imposible tolerarlas.
Muchas mujeres que conozco sufren pesadillas sobre el aborto o el bebé.
Un estudio de Finlandia que examinó todos los suicidios de mujeres durante un periodo de ocho años, encontró que mujeres que habían tenido abortos se suicidaban a una tasa tres veces más alta que la población general, y casi seis veces más que la tasa de mujeres que habían dado a luz.

Los centros pro-vida de ayuda para embarazos en los Estados Unidos reportan que muchas mujeres llegan al centro de nuevo encinta en el aniversario de la fecha del aborto o de la fecha anticipada para dar a luz a la criatura abortada. Esto puede ser un intento de lidiar con la tristeza de esos días. Un estudio de 83 mujeres postaborto, por Kathleen Franco, M.D. del Medical College de Ohio, muestra lo extendido que está el problema de reacciones en el aniversario. Treinta de las que respondieron habían sufrido reacciones físicas o emocionales en el aniversario del aborto o de la fecha para dar a luz. Se especificaron tales problemas como pensamientos de suicidio, dolores de cabeza, síntomas cardíacos, angustia, abuso de alcohol y drogas, o creciente abuso verbal hacia sus hijos.

Las mujeres también experimentan síntomas de evasión.
Se trata aquí de evadir todo lo asociado con el trauma del aborto o de paralizar toda la sensibilidad que existía antes del aborto. Incluye esfuerzos por evadir o negar pensamientos o emociones asociadas con el aborto; esfuerzos por evadir actividades, situaciones o información que pueda causar recuerdos del aborto; incapacidad de recordar la experiencia del aborto o algún aspecto importante de tal.
Otros síntomas significativos incluyen un decimado interés por actividades importantes, sentimiento de indiferencia o distanciamiento de personas, separación de las relaciones o reducida comunicación.
Para algunas mujeres el alcance de su afectividad se ha reducido tal que son incapaces de tener sentimientos de amor o de ternura.

Cristina, a quien conocimos al comienzo de este artículo, es un ejemplo de las que sufren problemas creados por la evasión.
Aunque tiene un buen trabajo y un estilo de vida feliz, precisamente porque no permite que broten los sentimientos de tristeza y de culpa a flor de piel, no puede experimentar la gama completa de sus emociones.
Necesita estar siempre en guardia para no recordar el aborto.
Como ocurre con frecuencia, la relación con su novio terminó poco después del aborto.
No podía continuar relacionándose con él.

Las mujeres que han recurrido al aborto se pueden agrupar de esta manera:
l ) las que sufren reacciones postaborto a un nivel agudo o crónico
2) las que no confrontan ningún problema en el presente pero corren el riesgo en un futuro "momento de estrés" (como son un embarazo, una crisis de vida, la muerte de un ser querido). Las reacciones pueden ser severas o leves y pueden variar en el transcurso de la vida.

Es triste que muchas mujeres no buscan ayuda para los problemas relacionados con el aborto hasta alrededor de diez a doce años después del aborto.
Durante esos años puede que estén sufriendo profundamente, ya que algunos de los síntomas recurren periódicamente.
Puede que traten varios métodos para controlar el consecuente dolor: alcohol, drogas recetadas e ilegales, promiscuidad, hiper-activismo (adicción al trabajo), auto-castigo entablando una relación abusiva o desarrollando enfermedades alimenticias, por ejemplo.
Otras pueden tratar de reemplazar el bebé perdido con un nuevo embarazo, y otras repiten tanto el embarazo como el aborto, tratando de que la experiencia se torne rutinaria y sin trauma (o para castigarse).
Por desgracia, cada una de estas estrategias produce sufrimiento y problemas adicionales.

Algunas veces la reacción al aborto se demora bastante tiempo.
Al madurar y tener oportunidad de reflexionar sobre la vida, llegamos a arrepentirnos de nuestras decisiones pasadas. Los consejeros a veces se encuentran con mujeres de edad avanzada sobrecogidas de tristeza por la pérdida de un hijo en un aborto que ocurrió varias décadas atrás, un dolor que ha estado enterrado, más o menos con éxito, hasta ese momento. Una amiga me contó hace poco de una mujer de setenta y cinco años que ella conocía, que lloraba desconsolada por un aborto que había ocurrido hacía más de cincuenta años.
La mujer nunca había podido tener otros hijos y se enfrentaba a la perspectiva de vivir el resto de sus años en soledad.

Poco más de una cuarta parte de las mujeres (de 15 años o más) en Estados Unidos ha tenido un aborto. Las mujeres, y todos los que participan en la decisión de abortar, deben creer, o tratan de creer, que no había vida humana presente en el seno materno. Porque admitir que sí, es admitir ser cómplice en la eliminación de un ser humano inocente. Condenar el aborto implica condenarse a sí mismo o a la esposa, hija, hermana o amiga amada. Y así es que la sociedad se niega a reconocer los hechos incontrovertibles sobre la vida humana antes de nacer.

Muchas personas cercanas a la mujer con crisis en el embarazo se sienten perturbadas ante la decisión de abortar, pero no saben qué decir.
Quieren apoyar y no juzgar, y entonces dicen algo así: "Estás en una situación difícil y yo te apoyaré sea cual fuere tu decisión". La respuesta que ayuda, la respuesta acertada debería ser: "No recurras al aborto. Yo no te abandonaré. Juntos encontraremos la vía para que puedas tener tu bebé".

Clase 1


Mi querida amiga,

Hemos llegado a un punto en donde sabemos muy bien y hemos tenido la suficiente información para darnos cuenta de que el habernos practicado un aborto, solucionó un problema inmediato pero trajo mucho sufrimiento a nuestro corazón.

No podemos cambiar nuestros actos del pasado pero si podemos modificar nuestra apreciación personal, nuestras emociones y aprender una lección espiritual importante.
Si has tenido un aborto, la misericordia divina es tan grande que perdonará nuestra alma si encontramos un propósito y aprendemos una lección.

Si nos hacemos responsables y conectamos con los sentimientos oprimidos podremos lograr el perdón y la sanación; la esperanza y la promesa de poder seguir nuestras vidas con una herida que ya no duele más, una herida que siempre estará pero que podremos llevar en paz.

Para esto tendremos que pasar por un proceso de reconocimiento de nuestros actos, retrocederemos en el pasado hacia un hecho muy doloroso, por lo que te pido que seas paciente contigo misma pero que sepas que será un proceso un tanto duro, pero que valdrá la pena ya que luego te sentirás en paz y liberada.

Eres muy valiente por haberte permitido este espacio de sanación para ti.

Desde ya te felicito pues te encuentras en el sendero del perdón, un paso adelante hacia tu paz interior.
Las mujeres que han cometido abortos, son seres especiales; sí así como lo lees, son seres muy especiales pues su aprendizaje es muy doloroso; si logran trasmutar el dolor en conocimiento, desarrollan una gran vocación de servicio por la humanidad, por el prójimo, volviéndose focos de luz y amor; guías para otras mujeres, al servicio de la vida.

Estas próximas 4 semanas serán un tiempo dedicado solo a ti.

Durante este tiempo realizaremos un trabajo interior intenso y empezaremos con recordar ese tiempo en el cual sucedieron las cosas.
Pueda ser que haya transcurrido muchos años ya, pueda ser que sea reciente, lo importante es el poder conectarnos con esos recuerdos que generalmente se encuentran casi olvidados o que no queremos recordar….
Es necesario hacerlo para poder conectarnos con las emociones vividas y poder liberarlas, poder entenderlas, consolarlas y finalmente dejarlas ir.

Clase 1 - Ejercicios Prácticos


Reconexión con el pasado

Querida amiga,
Comenzaremos con el primer ejercicio de nuestro curso, en este ejercicio reconectaremos con lo sucedido en el pasado.

Preparación

Antes de realizar el ejercicio te recomiendo lo siguiente:

Busca un lugar tranquilo, en donde nadie te interrumpa los próximos 15 a 20 minutos.

De ser posible trata de perfumar el ambiente en donde realizaras el ejercicio, lo puedes hacer prendiendo un incienso. Esto te ayudará a lograr una conexión más rápida con tu interior puesto que los aromas propician la conexión con lo divino y eso es lo que nosotros somos en realidad, seres espirituales viviendo experiencias materiales (terrenales).

Pon la música que te mandé para esta semana del curso a un volumen adecuado, ni tan alto que te moleste ni tan bajo que no te permita oír. Conéctate con la música.

Realizar un breve ejercicio de relajación y armonización:

Deberás sentarte cómodamente en una silla o en el piso, con la espalda recta, los pies bien firmes en el piso, las manos sobre tus muslos y los ojos cerrados.
Deberás respirar 3 veces profundamente para aquietar tu cuerpo físico.
Se inhala y se exhala por la nariz.
Luego respirarás rítmicamente de forma natural.

Imagina una luz blanca que comienza a envolver todo tu cuerpo, comienza por tus pies y va subiendo por tus tobillos, envolviéndolos, sube por tus pantorrillas, tus rodillas, tus muslos, envolviéndolos; sube a tu plexo, tu estómago, tu tórax, tus brazos, tus manos, te va envolviendo, sube a tu cuello y finalmente a tu cabeza, esta luz trae consigo la serenidad, la paz y la armonía y logra que todo tu cuerpo se relaje, se armonice.

Sentirás que te vas relajando, vas liberándote de las tensiones acumuladas durante el día, vas abriendo tu mente a una comprensión mayor, te conectas con tu ser interior, te sigues relajando, sientes que fluye la paz y la tranquilidad por todo tu cuerpo.

Entrando de lleno al ejercicio…

Una vez que te hayas aquietado comienza a retroceder en el pasado, imagínate como en una escalera de caracol, vas bajando por la escalera, camino hacia ese momento del ayer en donde tuviste que tomar la decisión de practicarte un aborto.

Recuerda la edad que tenías.
Recuerda tu entorno, a quienes frecuentabas en esa época o con quienes vivías.
Recuerda como te sentiste cuando te informaron que estabas embarazada.
Recuerda que sentimientos vinieron a ti…..
¿alegría? ¿miedo? ¿incertidumbre? ¿desesperación?
¿Qué fue exactamente lo que sentiste?
¿Manifestaste una alegría interna que no pudiste expresar por encontrarte en una situación que no era la adecuada?
¿Qué pasaba en esos momentos en tu vida?
¿Te encontrabas sola? ¿tu pareja te brindo apoyo? ¿te apoyaron tus padres?
Recuerda, recuerda…..

Recuerda vívidamente las causas y los porqués que te llevaron a tomar la decisión de practicarte un aborto.
En ese momento esas causas, esos porqués eran muy importantes para ti, eran tan importantes como la diferencia entre la vida y la muerte, el seguir o el detenerte.
Influyó alguien en tu decisión?
Sigue recordando…..

Ahora vamos a revivir todo el proceso vivido hasta que finalmente se produjo el aborto.

¿Que eventos sucedieron los días previos?
¿Estabas sola? ¿Quién te acompañaba?
Revive todo en tu mente.

Si comienzan a aparecer las emociones que se han mantenido bloqueadas por tanto tiempo, déjalas salir.
Te encuentras ya en un lugar seguro, tranquilo y de paz, acá nadie te juzga, nadie te acusa, al contrario, te rodeamos de amor y te brindamos nuestro corazón como sostén.

Conéctate con las sensaciones que te produce, que sentimientos afloran, si tienes ganas de llorar, hazlo, es beneficioso para tí; trata de buscar todo lo reprimido a nivel emocional; conéctate con esos sentimientos y experiméntalos

Llora y desahógate, grita si es lo que sientes, saca la cólera de tu sistema, la tristeza, la vergüenza, todas esas emociones que se encontraban atrapadas.
Libera toda esa carga negativa y llora cuanto desees.
Tómate tu tiempo……

Una vez que sientas que has desahogado todo lo reprimido en tu interior te voy a pedir que te quedes un rato más con los ojos cerrados, serénate, tranquilízate.
Me imagino que debes de sentirte exhausta pero eso es bueno, es parte de tu sanación.

Evaluación

Si la experiencia trajo a flote sentimientos de angustia, de tristeza, de abandono, etc. no te asustes, no es nada negativo; al contrario, has logrado llegar muy profundo, has logrado conectarte con lo que se encontraba reprimido, con lo que tienes que sanar.
Ahora eres conciente del gran dolor que este evento causo en tu vida.
Ahora puedes darte cuenta de la magnitud de este evento y como de alguna manera tu vida, tu misma, no volvieron a ser lo mismo.
Has podido contactar con ese dolor tan profundo, tan triste y has podido experimentarlo por fin. Le has brindado a tu alma la posibilidad de entristecerse, de hacer un luto por lo sucedido.

Este curso es un tanto doloroso por todo lo que hay que trabajar y liberar pero es importante que cada una de nosotras cuente en el blog su experiencia, de esta manera yo me daré una idea de que trabajo realizaron y en que se les puede orientar y ayudar individualmente.
Para eso necesito que luego de haber realizado el ejercicio, se tomen unos minutos para contarlo por medio de unas cuantas frases.
No tienes que utilizar tu nombre completo puedes utilizar un seudónimo, acá lo importante no es saber como te llamas sino saber como te podremos brindar la mejor ayuda y contención necesaria.

Recuerda, en mí tienes una amiga; dispuesta a brindarte toda la ayuda y el soporte que necesitas en estos momentos de reconexión con tu propio dolor.
Si te sintieras muy mal no dudes en escribirme a mi correo personal marita@sanacionconamor.com con todo gusto y con todo amor estaré disponible para tí.

Todo mi amor,

INFORMACION GENERAL DEL CURSO

Curso: SANAR LAS HERIDAS DEL CORAZON - EL ABORTO

Inicio: Lunes 10 de Julio de 2007
Modalidad: curso a distancia, por medio de blog
Duración: 1 mes, total de 8 clases teórico - prácticas
Inversión: US$ 50.00 (cincuenta dólares) o $500.00 (quinientos pesos mexicanos)

Más información en la web: pulsa aquí